Mikel Ayestaran: “Necesitaba algo a lo que mirar y reconocerme”

Ha sido galardonado recientemente con el V Premio Internacional de Periodismo Cátedra Manu Leguineche. Un galardón que reconoce la sobresaliente trayectoria de Mikel Ayestaran como periodista especializado en zonas de conflicto. El jurado destacó:  “su independencia, rigor, respeto a la verdad y defensa de la libertad de expresión en su trayectoria profesional. A sus más de 10 años de corresponsal de guerra se suma la excepcionalidad literaria de sus reportajes y, quizá lo más importante, su sensibilidad a la hora de transmitir a los lectores las durísimas circunstancias que atraviesan las personas que protagonizan sus historias”.

Este verano, Mikel Ayestaran atendía la llamada del programa “Zona de Impacto” de Onda Cero, para hacer un recorrido por más de una década de experiencia sobre el terreno a través de su último libro: “Oriente Medio, Oriente Roto. Tras las huellas de una herida abierta”, de la editorial Península. Un viaje inundado por seres humanos a los que las circunstancias de sus respectivos lugares de origen los han llevado a convertirse en protagonistas de la historia y en concreto de las historias que cuenta este libro. Con él, Ayestaran nos enseña el corazón de tantos artículos de información internacional que leemos a diario en los periódicos desde escenarios bien distintos.

Corresponsal del Grupo Vocento, Euskaltel Telebista, la extinguida Punto Radio y la Cadena COPE, desde 2006 ha ejercido en países como el Líbano, Irak, Irán, Siria, Afganistán, Pakistán, Túnez, Libia, Egipto, Yemen, Israel y los territorios palestinos, trabajando siempre en multimedia para prensa, televisión y radio. Desde enero de 2015, tiene fijada su residencia en Jerusalén, donde vive con su familia.

¿Por qué decides escribir “Oriente Medio, Oriente Roto”?

Creo que ya era el momento. Ya habían pasado más de diez años en la región y tenía ganas de tener algo sólido entre las manos, necesitaba algo a lo que poder mirar y reconocerme. El proceso de selección ha sido, como podéis imaginar, complicadísimo porque había mucho donde elegir y todo ello lo he tenido que condensar en 300 páginas. He intentado recoger alguno de los momentos más importantes de esta experiencia vital y también profesional.

Nos encontramos por fin con un enfoque que se aleja de la visión anglosajona que tenemos de esa zona del planeta.

Son los anglosajones los que marcan la agenda en esta parte del mundo. No ha sido algo premeditado. Me ha costado mucho trabajo escribir este libro en primera persona y presente, lo contrario de lo que hago en el día a día, escribes en tercera persona y en pasado, generalmente. Ver ese yo o esa primera persona me ha dado mucho respeto. Al final he conseguido un balance. He de destacar que son los personajes y los lugares los grandes protagonistas.

Uno de esos escenarios protagonistas es Irak. ¿En qué situación se encuentra el país?

Me da mucha pena ver cómo ha quedado Irak. La gente me dice que tengo un punto de vista negativo pero ahora tengo argumentos para decirlo. La amenaza yihadista sigue estando muy presente. Yo veo un país totalmente dividido y sin ningún atisbo de que la situación mejore, al menos, a corto plazo.

Y en cuanto al denominado “Estado Islámico”, qué previsión se baraja? ¿Es efectiva la intervención extrajera?

A corto plazo el efecto militar está siento inmediato. La intervención extrajera está teniendo un efecto directo, pero como hemos visto en otros escenarios como Afganistán donde ha sido un auténtico desastre, no se ha traducido en estabilidad. Hay un factor que me inquieta mucho. La liberación de Mosul la han llevado a cabo paramilitares chiíes y la de Raqqa en Siria, paramilitares Kurdos. Ni unos ni otros viven allí por lo que no se van a encargar también de la estabilización de la zona. El día de después es un reto absoluto para ambos países.

 

“El día de después es un reto absoluto para países como Irak o Siria” 

 

Situándonos en otro de tus protagonistas, Egipto, ¿cómo recuerdas ese momento en el que se anuncia la dimisión del ex presidente egipcio, Hosni Mubarak?

Yo decidí abrazarme a la persona con la que trabajo en egipto y disfrutar de esos segundos. Fue una decisión que me salió de dentro, en lugar de salir corriendo a hacer fotos o a entrevistar a la gente. Fue un subidón enorme sentir esa energía que había en esa plaza de Tahrir. Hemos visto que las consecuencias de esas revoluciones árabes han sido nefastas. En el caso de Egipto, después de haber hecho lo más difícil, después de conseguir la convocatoria de unas elecciones, votar a un presidente de forma democrática, han vuelto a una dictadura militar, algo permitido por la comunidad internacional, especialmente por Estados Unidos.

Por estos resultados que han acontecido después, ¿está bien llamarla “Primavera Árabe”?

El periodista Tomás Alcoverro, corresponsal en Oriente Medio, siempre se refiere a ella como“invierno islamista” más que como“ primavera árabe”, un término que comparto. Ha servido para que los grupos que estaban más organizados como los Hermanos Musulmanes, tuvieran su oportunidad. Las consecuencias han sido muy diferentes entre países como Siria o Yemen frente a Egipto o Túnez. Pero de cualquier forma, no ha sido un proceso positivo.

Durante este tiempo han caído dirigentes de estos países pero sin embargo, el líder sirio continúa al frente. ¿Por qué ha sido así?

Hace unos tres años, todo el mundo pensaba que iba a ser derrotado. Esto demuestra el absoluto desconocimiento que tenemos de un país como Siria. Seguimos desconociendo quien maneja realmente los hilos. Me cuesta hacer una predicción. La guerra tal y como la hemos conocido ha terminado. Estamos en una nueva fase con un país dividido en diversas fracciones y Bashar al-Assad será presidente de una de esas partes, ya no de todo Siria.

¿Dónde está el final del “túnel del horror” en Siria?

Es muy complicado aventurarse porque desde fuera nos parece una guerra de todos contra todos pero es una guerra de tú o yo, una guerra de pura supervivencia. En este punto soy realista. Creo que los sirios serán capaces de reconstruir físicamente su país, las ciudades que han quedado destrozadas. Sin embargo, soy mucho más pesimista en relación a la reconstrucción del tejido social y a la relación entre las etnias, algo que ha quedado destrozada.

 

“La guerra de Siria no es una guerra de todos contra todos, sino de tú o yo, de pura supervivencia”

 

Ahora resides en Jerusalén para poder informar de todo lo que acontece en la zona. ¿Cómo estás viviendo estos últimos años?

Me siento como en casa. Me siento un auténtico privilegiado por poder vivir en esta ciudad y tener aquí a mi familia.

Escuchar aquí la entrevista completa: Programa Zona de Impacto

 

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