“Postergados Mártires”: un homenaje a los caídos.

El pasado mes de noviembre se cumplían 20 años de la muerte de uno de los nuestros. De esos ciudadanos anónimos que eligen como profesión el riesgo permanente, no importa el peligro que entrañe la zona o la complejidad de la misión. El militar español Raúl Berraquero Forcada fallecía un 4 de noviembre de 1994 en acto de servicio en la antigua Yugoslavia, junto a otro compañero. Ese mismo día, ambos dejaban, lamentablemente,  de ser anónimos. Sus nombres llenaron las portadas de los principales periódicos de tirada nacional y abrieron los informativos de radio y televisión de nuestro país. Una de esas noticias que recibimos en las redacciones con estupor y que a ningún periodista nos complace contar. El vehículo en el que viajaban volcó mientras escoltaba un camión de Médicos del Mundo. Raúl pertenecía al contingente español que formó parte de la Fuerza de protección de la ONU, UNPROFOR , en el Conflicto de los Balcanes.

Portada del País

Portada del País

Noticia del Diario El País ( 5 de noviembre de 1994)

Y como ellos , más de 46.000 nacionales han trabajado por la paz bajo las órdenes de Naciones Unidas, OTAN o Unión europea en la región, desde que en octubre de 1992 llegara el primer contingente español a la zona. En total, 23 de ellos, incluido Raúl Berraquero Forcada, perecieron en ellas. Hoy, 20 años después,  el que fuera su compañero en aquella aventura, ha querido rendirle su particular homenaje a través de Postergados Mártires de ediciones Áltera. “Los postergados mártires son  los compañeros que participaron en la misión de mantenimiento de la paz y que tuvieron la desgracia de fallecer prestando su vida a un país destrozado.  Ellos murieron heroicamente demasiado jóvenes, con una media de edad que no alcanzaba los 30 años. En aquellos tiempos, el militar no tenía el reconocimiento social que se merecía. Por eso sentí la necesidad de escribir este libro”, explica el autor, Pablo Peña Quirol (seudónimo).

THIS IS A TRUE HISTORY:

Postergados Mártires de Pablo Peña Quirol.

Postergados Mártires

Raúl Berraquero y Carlos Collado (protagonista de la historia) decidieron embarcarse en aquella misión con apenas 19 años. “Por aquel entonces éramos muy jóvenes y sin muchas oportunidades de viajar y conocer mundo. No sabíamos muy bien lo que nos íbamos a encontrar, pero decidimos vivir la experiencia y trabajar en esa misión junto a nuestros compañeros”, explica Pablo Peña Quirol (seudónimo).

Cuenta el autor que se toparon con una posguerra demasiado dura,  una realidad inhumana, un escenario voraz, un país extenuado por el odio, un odio que venía de lejos. “Nos encontramos con vecinos que se habían degollado entre ellos, niños a los que les habían obligado a matar a sus padres con una pistola, a mujeres violadas hasta la extenuación, a seres humanos quemados vivos dentro de sus casas”, relata.

Desde la unidad de reconocimiento a la que pertenecían, en el marco de la UNPROFOR, recorrieron buena parte del territorio con la única misión de mantener la paz dentro de la barbarie.  Como el autor cuenta, de conseguir instaurar algo de orden en medio del caos: “Tratamos de dar calor y apoyo a la población civil, lloramos con ellos, los abrazamos, dimos seguridad a los refugiados para que siguieran con vida, escoltamos convoys de ayuda humanitaria para que el material llegase a la población civil, hicimos lo que pudimos “.

Asegura P. P. Q que el contingente español no deja de ser un reflejo de nuestra sociedad. Gracias a su carácter cercano se ganaron a la población civil a pesar de ir uniformados y con un fusil de asalto a la espalda las 24 horas del día. “Por nuestra forma de ser, entablábamos conversación fácilmente con todo el mundo y al final nuestro trabajo fue bien recibido”, sonríe el entrevistado.

WELCOME TO DRÂCEVO:

Todavía hoy, dos décadas después de aquella experiencia, le asaltan los fantasmas que dejó en medio de aquella barbarie. El libro nos presenta algunos de esos testimonios reales a través de los ojos de Carlos Collado. Son imágenes que se nos han quedado clavadas en el alma y que no podremos olvidar nunca. A veces  me despierto pensando en las personas que se quedaron allí y me pregunto qué habrá sido de ellos”. Pero sobre todos ellos, la imagen de su compañero que tuvo la desgracia de fallecer a tan temprana edad. “Fueron cinco meses de horror que me llevo conmigo para siempre, añade.

Entre los brutales atentados contra los derechos humanos que se cometieron, P. P.Q.  muestra especial sensibilidad con los que se perpetraron contra las mujeres. El autor nos habla de Almira (Bektovic 1980-1992), a la que dedica un capítulo de su libro, una niña raptada con tan sólo 12 años y a la que violaron hasta la saciedad. “Finalmente acabaron con su vida, aún hoy sigue sin aparecer su cadáver. Las mujeres fueron martirizadas sin piedad, violadas, obligadas a tener hijos con otras etnias para humillarlas y finalmente asesinadas. Las atrocidades que hicieron con ellas me sobrecogieron especialmente, recuerda.

A pesar de todo, P.P.Q. insiste en que siempre merece la pena este trabajo,  porque tanto él como sus compañeros, ayudaron a la reconstrucción de un país. Tendimos la mano a personas que lo habían perdido todo y eso no está pagado con nada del mundo.También me quedo con la sonrisa del niño al que le di un caramelo o la del refugiado que me invitó a su hogar improvisado y me dio lo poco que tenía. Al final te queda ese sabor dulce a pesar de haber vivido en un infierno”, confirma.

Pablo Peña Quirol

Pablo Peña Quirol

LA VUELTA A CASA: 

Y después, hay que volver a casa y recuperar la vida propia. Una tarea nada fácil tras la dramática experiencia vivida con la recién cumplida mayoría de edad. “Allí dejé mi alma, mi inocencia, sentimientos que ya no volverán nunca. Regresé muerto en vida. Después de misiones así,  hay que hacer un gran esfuerzo por encajar de nuevo en la sociedad que has dejado. Algunos compañeros no lo consiguen”. Dice que esos problemas que te cuentan los amigos y que les conducen al borde del colapso, carecen de importancia, porque todo cobra otro sentido.

La Guerra de Bosnia le cambió la vida para siempre a P.P.Q., como a tantos otros que pudieron ver con sus propios ojos y sentir lo que allí ocurrió. “En mi caso, vivencias como esta se convirtieron en una adicción, una vez que entras, es difícil salir. No sólo hemos servido en Bosnia, después han venido muchas misiones. Continuamos con los mismos principios de siempre: ayudar a los más débiles en las peores situaciones”.

                             “Afortunadamente hoy vuelvo a sentir la adrenalina, mientras preparo concentrado mi equipaje. Sin uniformar y más autónomo, me dirijo a mi próxima misión donde un escenario bélico, reclama mi intervención”. (Cita)

Postergados Mártires

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4 comentarios en ““Postergados Mártires”: un homenaje a los caídos.

  1. Magnífico! Testimonios como éstos son los que nos ayudan a darnos cuenta de lo afortunados que somos y de que nuestra fortuna tiene que revertir en los que no lo son tanto. Hay que luchar con todas nuestras fuerzas para que el dolor de un ser humano, de un ser vivo, nunca nos deje indiferentes. Enhorabuena!

    • Gracias! No siempre la labor de los militares españoles es reconocida por nuestra sociedad. En aquella guerra se dejaron demasiadas cosas importantes, algunos como Raul, la vida. Un abrazo

    • Gracias! Tan sólo quise hacerme eco de la labor de los militares españoles en zona de conflicto. en la mayoría de las ocasiones solo reconocida cuando ocurre la tragedia y pierden su vida. Seguiré contando historias como esta. Un abrazo

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