Mercedes Hernández: “Las Mujeres de Guatemala, sujetos activos de una nueva historia”

Los soldados me violaron, me quitaron la vergüenza, me dejaron desnuda. Fueron unos 20. Regresé a mi casa y estaba todo quemado. Quemaron mi casa con mi hijo adentro, murió aún sin nombre”. Es el testimonio de una de las mujeres guatemaltecas de etnia Ixil que se escuchó durante el juicio contra el ex presidente y general Rios Montt en 2013). Tras ser condenado por Genocidio, el juicio se declaró nulo. Hoy el político continúa a la espera de enfrentarse a los tribunales. Anulación juicio contra Rios Montt

Mujer Ixil declarando en el juicio contra Rios Montt

Mujer Ixil declarando en el juicio contra Rios Montt en Ciudad de Guatemala

Testimonios como éste han marcado un antes y un después en la lucha por los derechos de las mujeres en Guatemala. Sus voces evidenciaron las atrocidades cometidas en el país durante los años 1982 y 1983, bajo el mandato del acusado Rios Mont. Especialmente cruenta en el caso de las mujeres ixiles. Objeto concreto de los soldaos y las PAC, que buscaban su exterminio.   Más de 100.000 mujeres fueron torturadas, violadas y asesinadas como parte del genocidio. Fue un mensaje muy claro al mundo; estas mujeres, al igual que su pueblo, dejaban de ser objeto de violencia para convertirse en sujeto activo de una nueva historia para sí mismas y para su tierra”. Así lo asegura Mercedes Hernández, presidenta de Asociación de Mujeres de Guatemala. Desde hace años trabaja desde España para  denunciar y dar visibilidad al feminicidio en su país.

Mujeres Ixiles escuchando los testimonios del juicio contra Rios Montt

Mujeres Ixiles en una sesión del juicio contra Rios Montt en 2013

 

Además de las violaciones en las aldeas, muchas jóvenes Ixiles fueron llevadas a los campamentos militares como esclavas sexuales. Allí fueron abusadas de forma sistemática por oficiales y soldados. Muchas murieron por esta causa. Varias testigos afirmaron como rajaron el vientre a las embarazadas o perdieron su bebé al ser sometidas a sucesivas violaciones. La destrucción de fetos está documentada en informes periciales.

Muchas de ellas todavía sufren el dolor y la angustia que les dejó la violencia sexual que sufrieron. “La búsqueda de justicia para ellas fue un hito no sólo en la historia de Guatemala, sino del mundo. Nos atrevimos a mirar de frente a nuestro pasado, con todas las heridas volviendo a sangrar. Pero no cicatrizarán hasta que no se haga justicia. El juicio en sí mismo fue una victoria al ponerse delante de una Corte Nacional”, asegura Mercedes.

El juicio ha dejado importantes consecuencias. Según denuncia la activista, Mercedes Hernández,  el acoso contra la fiscal General Claudia Paz y Paz para que cese en su cargo es una de ellas. Fue la acusación pública que sentó a Rios Montt en el banquillo. Hoy hay una importante movilización de las mujeres de Guatemala. “Son ellas las que están dando la batalla para que la fiscal permanezca en su cargo. En el terreno de lo simbólico no se pueden permitir esta sentencia, porque agrieta el muro de la impunidad. Derrotarla a ella, significa ganar una batalla contra los derechos humanos y contra las mujeres”, sentencia la activista.

Mercedes Hernández, presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala

Mercedes Hernández, presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala

Otra de las denuncias de la presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala es la subida al poder del ex general Otto Pérez Molina. Líder de la Escuela Politécnica de Guatemala en la que se gradúan los militares. “Es un grupo de poder oculto señalado por violaciones a los derechos humanos en grupos clandestinos como escuadrones de la muerte”, exclama. Para la activista la llegada de Pérez Molina no sólo significó la reestructuración de una cúpula militar, sino la colocación en puestos clave de los militares, los mismos que fueron adoctrinados con la violencia.

Más de 700 mujeres son asesinadas cada año en Guatemala, 2 mujeres cada día. Según las cifras del GAM, Grupo de Apoyo Mutuo, ha habido un incremento de las víctimas a finales del 2013 y principios de 2014. Un indicador de que el gobierno no está haciendo todo lo que debería para luchar contra los feminicidios, indica Mercedes. Hoy en día el cuerpo de las mujeres sigue siendo utilizado en otra forma de guerra que acaba cada año con la vida de más de mil guatemaltecas”, añade.  Mercedes Hernández asegura que su país es un corredor por el que suben hasta el norte mujeres y niñas usadas como mercancías. Al igual que si fueran drogas o armas. Serán consumidas en los burdeles de Estados Unidos y de Europa, en los mismos lugares en los que se consume la droga”. 

Policías recogen el cadáver de una mujer asesinada en Guatemala

Policías recogen el cadáver de una mujer asesinada en Guatemala

 

La violencia sexual suele ser silenciada por las mujeres porque saben que van a ser rechazadas por su entorno. “Los feminicidios no sólo destruyen sus cuerpos, es un crimen que trasciende en humillación al entorno familiar. Si el cuerpo aparece en la calle era una calllejera, si llevaba un aro en el ombligo era una prostituta.. “Asociación de Mujeres de Guatemala

    Preguntada por el futuro de su país, no duda en mirar hacia adelante. Para Mercedes Hernández se está produciendo un importante avance. “Las reglas se están rompiendo y esto está dejando una violencia feroz contra ellas, estos viejos señores de la guerra siguen agarrándose a eso para no perder su poder. En América Latina faltan 2 millones de mujeres y niñas que probablemente ahora formen parte de la trata de mujeres. Se estarán consumiendo en el mismo lugar donde se consumen las drogas. Y nuevamente sus cuerpos son campos de batalla”.

  • Imágen manifestación contra feminicidios en Guatemala

    Imagen manifestación contra feminicidios en Guatemala

        Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Naciones Unidas, más de 200.000 personas fueron asesinadas en el conflicto armado interno de Guatemala desde 1960 a 1996. 45.000 siguen aún hoy desparecidas. 400 aldeas fueron completamente destruidas. Un millón de personas se vieron forzadas a desplazarse. Más de 600 masacres han podido ser documentadas. El período de mayor violencia tuvo lugar durante el régimen del general José Efraín Ríos Montt, quien asumió el poder a raíz de un golpe de Estado en marzo de 1982 y fue derrocado del mismo modo en agosto de 1983.

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